U.3- Tarea 1 Adaptabilidad y optimismo.
Me planteo esta actividad como un reto personal para mejorar como persona y como docente. Trataré de ponerme a prueba y salir de mi zona de confort.
Para esta semana planteo dos acciones a las que prestaré atención e intentaré conseguir. Ambas se basan en la docencia y están enfocadas y contextualizadas dentro del ámbito educativo. Por un lado, esta semana tenemos la reunión de padres y se hará de manera telemática. Para mí siempre es un poco complicada la reunión de padres, pero la idea de hacerla telemática me crea aún más incertidumbre, ya que es algo nuevo con lo que no me encuentro del todo segura. Por ello, voy a intentar adaptarme a esta nueva situación con la mejor actitud para lograr enviar un mensaje eficaz y de tranquilidad a los padres, aunque sea a través de la pantalla. Por otro lado, tras barajar varias posibilidades, he decidido que también, a lo largo de esta semana voy a dirigirme a mis alumnos siempre desde un punto de vista optimista. Intentaré transmitirles sus avances y sus dificultades enfocándolo siempre desde lo positivo. Espero conseguir darles una mayor confianza.
En los próximos días ampliaré mi entrada para contaros qué resultados he obtenido y hacer una reflexión sobre cómo me he sentido y mi aprendizaje en estos días.
Por aquí estoy de nuevo para contaros mi experiencia y mi aprendizaje de esta semana.
En relación con la habilidad de adaptabilidad me he sorprendido gratamente. Me proponía como reto la reunión de padres de forma telemática. Para mí, era un cambio grande al que me tenía que adaptar de la mejor manera posible, por lo que me centré en organizar mi reunión, la preparé lo mejor que pude y me dispuse a dar lo mejor de mí. Para mi sorpresa, durante la reunión me sentí muy segura y a gusto con la situación. Los padres recibieron la información de manera clara y quedaron muy contentos con la nueva forma de comunicación. Estos retos siempre te dan aprendizajes. De este he aprendido que los cambios, bien llevados, pueden ser muy positivos e incluso, a veces, necesarios. No debemos afrontarlos con miedo y creo que es fundamental que siempre des lo mejor de ti y que confiemos más en nosotros.
Por otro lado, como trabajo relacionado con la habilidad del optimismo, elegí centrarme durante esta semana en dirigirme a mi alumnado siempre desde un punto de vista positivo y reforzar sus fortalezas. Es cierto que esto lo suelo hacer a menudo pero igual no con tanto optimismo como esta semana. Si soy sincera, en ellos no he notado cambio reseñable pero sí en mí. Cada día he entrado al colegio predispuesta a compartir sonrisas y buenas palabras y ¿sabéis qué? si te lo propones lo consigues. Es como si preconfigurara mi cabeza para funcionar siempre de buen humor y con buena cara para con los demás. Este es un buen aprendizaje, saber que si te lo propones puedes cambiar tu forma de dirigirte a los demás y así hacerles más felices y en consecuencia tu también. Simplemente consiste en desearlo y ponerle ganas.
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